Terapias de Pareja o Familia

  Durante la terapia entendemos que al conectarnos desde el corazón con nuestra familia, nuestra pareja, amigos o compañeros de trabajo, enriquecemos nuestra vida, al profundizar en las relaciones con los demás podrás encontrar más energía y pondrás más amor en el medio ambiente que te rodea.

La familia es la base de nuestras relaciones sociales. Los padres, hermanos y otras relaciones nos enseñan cómo funciona el mundo. Aunque nuestras conexiones sociales, inevitablemente, se expanden, nuestros lazos familiares y las enseñanzas perduran.
Es importante que aprendamos a reconocer y expresar nuestro agradecimiento por  la atención, la compasión y el amor dentro de nuestras familias. Así como a saber perdonar y acompañar a los seres queridos que están presentando una dificultad.
Cada una de estas situaciones tiene el potencial para enriquecernos, poniendo sentimientos de autoestima, dándonos momentos para disfrutar, crecer y aprender. A esto lo llamamos “relaciones son saludables o sanas.”  

Por otro lado, en otras situaciones, podemos encontrarnos sintiéndos incómodos. Puede ser difícil llegar a la conclusión de que nuestra pareja, amigo, colega o miembro de la familia no nos trata con el respeto que nos merecemos. Ten en cuenta que en todo tipo de relación, es normal cierto tipo de desacuerdo, necesidad de más compromiso, y momentos de frustración. Estos solos no indican necesariamente que una relación es “tóxica” o disfuncional. Aquí hay algunas cosas en que pensar al considerar si un enlace particular es un saludable o no:

 
En una relación sana:

 Todos se tratan con respeto
Te sientes seguro y cómodo
No hay violencia
Puedes resolver los conflictos de manera satisfactoria
Disfrutas del tiempo que pasan juntos
Se apoyan entre sí
Se interesan en la vida del otro: la salud, la familia, el trabajo, etc.
Tienen intimidad en la relación
Puedes confiar en el otro
Se comunican de forma clara y abierta
Tienen cartas, llamadas telefónicas, y el correo electrónico que son solo de la persona
Toman decisiones saludables sobre el alcohol u otras drogas
Tienen otras amistades
Son honestos acerca de su actividad sexual en el pasado y el presente, si la relación es íntima.
La mayoría de la gente en tu vida están contentos con la relación
Tienen más momentos buenos que malos en su relación 
   
En una relación no saludable, uno o ambos de ustedes:

Trata de controlar o manipular al otro

Hace que el otro se sienta mal
Se dicen apodos sarcásticos
Imponer cómo se vista el otro
No hacen tiempo para estar juntos
Critican a los amigos del otro
Tienen miedo del temperamento del otro
Desalentar a que el otro pueda acercarse a alguien más.
No hacen caso cuando el otro está hablando
Son excesivamente posesivos o celosos con cualquier comportamiento ordinario
Critican y apoyan otros, a criticar al otro, por su procedencia, raza, religión, discapacidad o algún atributo personal.
Controlar al otro por medio del dinero u otros recursos (por ejemplo, el auto)
Dañar o amenazar con dañar a los niños, familia, mascotas u objetos de valor personal
Usa la fuerza física o amenazas para evitar que el otro salga
 
A veces es difícil decidir si un lazo problemático debe esforzarse por trabajar en ello e ir sanando heridas, o terminar antes de que llegue más lejos. Una cosa que debemos tener en cuenta es si la relación fue siempre diferente de lo que es ahora. ¿Hay algo sucedió que causó mucho estrés que podría estar afectando la forma de interactuar? Tal vez hay falta de dinero, se han mudado, están buscando trabajo, hay alguna una circunstancia familiar difícil, o están pasando por algún otro tipo de transición?. O tal vez hay problemas más profundos, que nunca fueron resueltos, y ahora están resurgiendo.Hablar sobre lo que te molesta con tu pareja o con una persona capacitada para trabajar sobre tu situación en particular.
Tal vez lo más importante que hacer es confiar en la intuición de tu corazón. Todos y cada uno de nosotros merecemos sentirnos seguros, valorados y atendidos. Ten en cuenta que una de las bases para tener una relación sana es que ambas personas involucradas se sientan bien consigo mismos. Además, tratándote con respeto de a ti mismo y saber que es tu derecho a ser tratado así, estás dando el primer paso hacia el desarrollo de relaciones equitativas y mutuamente satisfactorias.
 
Al relacionarnos con los demás lo hacemos por medio de la comunicación, la cual, dicen, es una habilidad y todo un arte, algo que debemos aprender y trabajar para  refinar. Ya se trate de una interacción de negocios, la familia o la amistad, la comunicación es una herramienta importante en nuestras vidas. Podemos usarla para mejorar nuestra relación con  mismos, con los demás y con el mundo.

Creo que la forma más sincera y eficaz de comunicación sucede cuando hay  una conexión con el corazón

La mayor parte del tiempo aunque intercambiamos palabras, gestos, hacemos contacto visual, por teléfono, correo electrónico u otros medios, esas interacciones carecen de la calidez del corazón que debe de haber para que se dé una comunicación auténtica, son más bien intercambios a nivel muy superficial y “frío”  y esto es debido al mundo tan competitivo en el que vivimos, a las limitaciones del tiempo y la distracción constante a la que estamos expuestos lo que disminuye considerablemente nuestra presencia en nuestra comunicación con los demás. Todo esto tiene un tema en común la falta de paz interior. Cuando operamos desde un lugar fuera de nuestra paz interior, en lugar de ser auténticos nuestras interacciones se convierten en conversaciones mecánicas y nos es difícil ver el punto de vista del otro y llegar a entender que hay detrás de las palabras.  

Cuando vivimos la vida desde un lugar de tranquilidad, estamos más presentes y tenemos mayor capacidad de enfrentar los problemas sin estar agobiados, ansiosos o desesperados. Nuestra mente ve con más claridad las cosas dando lugar a que nuestras relaciones sean más profundas y duraderas. Tener una paz interior significa que podemos poner la mente y las emociones en el corazón para ir desactivando los ganchos y entrar en un estado de neutralidad para poder interactuar desde el corazón. Cuando no estamos en el estado de calma interior, la conexión del corazón con los demás generalmente comienza a desvanecerse, y si continua por mucho tiempo, es sistema nervioso se debilita, la impaciencia, los juicios, pensamientos negativos sobre el futuro etc. producen miedo y con ello la incapacidad de reflexionar y buscar la unidad en la relación creando un círculo de estrés interminable.

Tendemos a no expresar nuestros verdaderos sentimientos por que creemos que está mal sentirnos así, tenemos que aguantar y ser fuertes, tenemos miedo al rechazo o a que no valoren nuestros sentimientos

Al no resolver nuestras fricciones con el otro se crean comunicaciones torpes y desarticuladas, se sierra el corazón y solo operamos desde la mente que muchas veces nos traiciona y ahogamos las relaciones

Conforme vamos avanzando en relacionarnos desde un estado de paz interior podemos prevenir y ajustar muchos de nuestros “malos hábitos”

Cuando el sistema está funcionando demasiado rápido, respirar conscientemente durante un par de minutos y progresivamente ve llegando a un estado de calma interior. Esto ayuda a alinear  tu mente y las emociones con los sentimientos del corazón, lo que aumenta la conexión efectiva en tu interior y con los demás.
 
Un pequeño ejercicio que podemos empezar a hacer cuado vayamos a tener una conversación con alguna persona o grupo de personas. Cuando seas tu el que escucha respirar desde el corazón y activar un sentimiento de paz y calma interior para crear una conexión más sólida y genuina, eso te irá facilitando el observar la “esencia” de lo que estás escuchando en lugar de dejarte influenciar por los prejuicios y drama que te creas en la mente antes de que la persona termine de hablar, si llegan pensamientos y juicios negativos solo imagina que los llevas a tu corazón.

Cuando seas el que habla exprésate de desde esa calma interior y se auténtico al expresar tus sentimientos.

Algunos beneficios de este simple ejercicio
Mejora la comunicación
Aumenta la conexión entre las personas
Se evitan malos entendidos
Nos da la oportunidad de ver la “esencia” de lo que se está diciendo
Nos da la capacidad de ser compasivos con nosotros mismos y con el otro
Reducimos el estrés de la comunicación
Nos sentimos escuchados
La comunicación fluye y nos sentimos en calma
El sistema inmunológico se fortalece y la mente nos proporciona más opciones para el mejor bien donde tanto tu como la otra persona se sientan ganadores.


Si sientes que la confianza se perdió o que la comunicación está desapareciendo ya sea con tu pareja, con tus hijos o entre hermanos, no dudes en enviarme un comentario con tu situación.

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