El Alto Precio de Los Premios y Castigos

El punto central en mis talleres para padres y maestros es acerca de
aceptar a tus hijos incondicionalmente con todo tu corazón. Que el amor
sea tu guía en todo lo que dices y haces cuando dejas que esto suceda te
llega más comprensión, respeto, paciencia y mejor comunicación con todos
los involucrados.
Creo que los papás aman a sus hijos, y desean lo mejor para ellos, pero la
mayoría de nosotros no estamos conscientes de cómo afectan a nuestros
hijos, las palabras, acciones y pensamientos. La mayoría no sabemos que los
métodos tradicionales de disciplina, no están basados en el amor sino en el
miedo. Miedo de no tener el control, o de ser muy permisivo, de ser
ignorados por nuestros hijos, miedo de vernos mal en público, de lo que los
demás piensen etc.
Los métodos de educar basados en el miedo intentan controlar, manipular o
tener poder sobre nuestros hijos para que se comporten como nosotros
queremos que lo hagan. Los castigos, imponer consecuencias que les
duelan, amenazas o tiempos fuera al igual que los premios, son maneras en las que
logramos que nuestros hijos hagan lo que queremos.
Sí, estos métodos funcionan al menos temporalmente, pero vienen con un
precio muy alto a largo plazo. La autoestima de nuestro hijo, y la calidad de
la relación, se verán afectadas.

Veamos por que no funcionan estos métodos:

Castigos

Los castigos son consecuencias poco placenteras que les imponemos por
hacer algo que no queremos con la esperanza de que aprendan la lección.
Por ejemplo “¡golpeaste a tu hermano! ¡Te vas a tu cuarto, estás
castigado!”golpear al los hermanos es la conducta que no queremos.
Mandarlo al cuarto castigado es la consecuencia poco placentera que le
imponemos. Esperamos que el niño va a aprender que pegarle a su
hermano no está bien al hacer la conexión entre golpear y la consecuencia
poco placentera.

Amenazas

Intentan que el niño haga lo que queremos por el miedo a imponer una
consecuencia poco placentera “si tu (conducta no deseada), vas a
(consecuencia poco deseada)” , “Si tu sigues molestando, no vas a ir al
parque”. Amenazar a los niños con un castigo o una consecuencia poco
placentera implica que no confiamos en ellos. Ellos se van a comportar de
manera poco confiable y por ello llenan nuestras expectativas de
desconfianza.

Tiempo fuera.

Los tradicionales tiempo fuera, esos en los que forzamos a los niños a un
lugar designado para que estén solos (“insolación forzada”) es una forma de
castigo también, no los lastimamos físicamente pero sí emocionalmente.
Cuando asignamos tiempo fuera los niños ven el retiro de nuestra atención,
aceptación, aprobación y amor como resultado de que no hicieron lo que
queríamos que hicieran como una forma de castigo emocional. Nuestra
intención es generalmente que reflexionen en lo que hicieron “mal”. Pero
como cualquier otro tipo de castigo, ese no es el resultado de los tiempos
fuera.

¿Por qué pensamos que para que los niños aprendan, tienen que
sufrir en el proceso?

A veces, el castigo o las amenazas y tiempos fuera parecen funcionar por
que logramos que hagan lo que queremos que hagan en ese momento. Pero
a la larga vuelven a hacer lo mismo y nos desesperamos porque ya hemos
intentado todo.

Razones por las que los castigos no funcionan.

Logra que los niños se enojen y quieran venganza
Los hace sentir sin poder y buscan más poder creando luchas de
poder
Les enseña que la única forma de tener lo que quieren es ejercer
poder sobre otros.
Desfavorablemente afecta la calidad de nuestra relación porque la
confianza se rompe
Los aleja del punto importante: la causa del castigo más bien logra
que se enfoquen en el castigo mismo y en sus sentimientos de
resentimiento.
• Será el propio interés. “¿cómo puedo salirme con la mía sin que me
descubran?
Hace que el miedo sea la motivación, en lugar del deseo de mejorar o
de ayudar o de seguir los valores.
Baja la autoestima “yo merezco sufrir por que he hecho cosas malas”
Condiciona el amor “tengo que hacer esto para que me quieran”.

Premios

Parece que lo opuesto al castigo son los premios. En lugar de hacer que
el niño sufra, mejor hacemos que se sienta bien….¡por hacer lo que
queremos!

Los premios y los castigos son realmente solo dos lados de la misma
moneda. Ambas son formas de manipular a los niños.
Los premios pueden ser físicos, “si te comportas en el restaurante,
puedes tener un postre” o verbales, “compartiste los juguetes con tu
amigo…bien hecho”.
Existe un resultado que no es muy bueno que se tiene por dar premios,
el comportamiento del niño es premiado por el premio y no por su propio
deseo. Los premios entrenan a los niños a pensar ¿Qué quieren que
haga y que quiero que me den? Esto nos lleva a pensar quiero que lo
hagan por un premio o por que se sienten bien y felices al hacerlo.

Razones por las que los premios no funcionan.

Lleva a la motivación exterior en lugar de a la interior.
Hay la tendencia a querer premios más grandes conforme pasa el
tiempo
Si no está el premio, se pierde la motivación.
La pérdida de interés en una actividad que tiene premio.
Crea intereses personales “¿Qué quieren que haga y que quiero
que me den?”
Si no se les motiva del exterior se frustran y se sienten mal.

Alternativas

Si no usamos el control para enseñar a nuestros hijos, ¿Qué
hacemos? La respuesta es: construimos una relación fuerte basada
en la comprensión, aceptación y respeto mutuo. Nos comunicamos de
manera que les muestre nuestro amor incondicional y de nuestra
intención de ver por sus necesidades así como las de nosotros en una
forma equilibrada.
En lugar de forzar a nuestros hijos a tomar decisiones basadas en el
miedo del castigo, culpa, obligación, vergüenza o el deseo del
premio, podemos aceptar y dejar que el amor sea nuestra guía.
Podemos encontrar soluciones que funcionen para todos al mostrar
aceptación total a mi misma y a mis hijos. Algo que en principio
parece muy difícil pero con la ayuda de EFT y la decisión de empezar,
a hacerlo se va haciendo más natural.
Empecemos por aprender a darnos cuenta de lo que les decimos y
pensamos sobre nuestros hijos, y así poder poner un alto a eso y
sustituirlo por amor y aceptación